Por muy paradójico que parezca, un estudio determinó que las esponjas de cocina cuyo fin es limpiar, también funcionan como incubadoras ideales de microorganismos, específicamente de parientes cercanos de las bacterias que causan neumonía y meningitis.

Esto lo deben a su naturaleza porosa y capacidad de remojo de agua; así lo especificó la investigación llevada a cabo por el Instituto de Medicina de Precisión (IPM) de la Universidad de Furtwangen, Villingen-Schwenningen, en Alemania y publicada por la revista Scientific Reports.

Entre las bacterias encontradas, por cierto en grandes cantidades, están la Campylobacter, Enterobacter cloacae, Escherichia coli, Klebsiella Proteus, Salmonella y Staphylococcus; también la Moraxella osloensis que puede causar infecciones en personas con un sistema inmunológico débil.

Según la investigación, un solo centímetro cúbico de estas esponjas podría contener un número de bacterias equivalente a siete veces el número de personas que habitan la tierra, cantidades que únicamente se encuentran en las heces.

La investigación también arrojó que estos implementos que se supone ayudan con la limpieza en el hogar, en realidad poseen la segunda carga más alta de coliformes de toda la casa, sólo después de los desagües quienes cuentan con el primer lugar por excelencia y por encima de los inodoros que ocupan el tercer lugar.

Estos resultados fueron obtenidos por los investigadores al secuenciar el ADN microbiano de 14 esponjas de cocina usadas sobre la estructura del microbioma; el patrón de distribución espacial de las bacterias en el tejido de la fibra o esponja de cocina se hizo a través de microscopia 3D.

Sin embargo, las esponjas de cocina no son los únicos instrumentos de limpieza susceptibles a recoger una gran cantidad de bacterias, sino también los trapos, ya que entran en contacto con todo tipo de alimentos, superficies y suciedad, lo mismo sucede con los trapeadores.

¿Qué hacer para acabar con las bacterias?

Aunque la tendencia para acabar con los microorganismos y bacterias es lavar estos objetos con agua caliente, no es tan sencillo como parece; durante el estudio ningún método por sí sólo fue capaz de conseguir que estos se redujeran más del 60 por ciento, ni siquiera recurriendo a la ebullición o microondas.

Al contrario las esponjas que habían sido regularmente desinfectadas tenía un mayor porcentaje de bacterias relacionadas con patógenos que las que nunca habían sido limpiadas, por lo que la única solución, de acuerdo a los expertos, para mantener las bacterias al mínimo en la cocina las esponjas deben ser reemplazadas todas las semanas.

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