Cerrar o censurar medios de comunicación en Venezuela no es nuevo, pero sí común desde el gobierno del ex presidente Hugo Chávez, al que su sucesor, Nicolás Maduro, no le pierde pisada pues desde desde que asumió la Presidencia en 2013 ya ha mandado a sacar del aire a cinco medios internacionales.

Este 24 de agosto, el país caribeño despertó con la noticia de que el canal colombiano Caracol TV había sido removido de las parrillas de programación de las cableoperadoras nacionales, por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).

Todo parece indicar que fue la cobertura que dieron a la ex fiscal -y ahora perseguida política- Luisa Ortega, “la gota que hizo rebasar el vaso” y provocó que los rumores que desde días anteriores corrían por las redes -respecto a sacar del aire al canal- se convirtieran en una triste realidad.

Por incoherente que parezca a una democracia -como la que el gobierno venezolano afirma tener- el cierre o censura de sus medios de comunicación no resulta imposible para los venezolanos, sino al contrario, pues en 2007 fueron testigos de cómo uno de los canales nacionales como mayor trayectoria en el país, RCTV, era sacado del aire el 27 de mayo a las 0 horas, por considerarlo un medio “golpista”.

Al igual que RCTV, 33 emisoras de radio apagaron sus micrófonos durante la gestión del fallecido Chávez, y el común denominador que compartían era mostrar una posición crítica ante el gobierno de la Revolución “bonita”.

Por su parte Maduro aún no anuncia el cierre de ningún medio nacional, pero sí de la salida del aire de internacionales. Su primera víctima fue NTN24, en 2014, y tres años después, El Tiempo, Todo Noticias, CNN en español -quizás el más emblemático- y el más reciente Caracol TV. RCN está en la mira, contra el que sólo se tomaron medidas parciales.

Todo este panorama ha servido la mesa para que las redes sociales cobren un papel fundamental en la forma cómo los venezolanos consumen la información, tanto para los que están dentro como para quienes viven fuera del país, sino inclusive para generarla.

Son varias las perfiles, muchos anónimos, que se han creado para difundir la realidad de lo que se vive en Venezuela, ya que en los medios no pueden hacerlo: por ejemplo @venezuelalalucha , @venezueladice , @venezuelamundo , por sólo mencionar algunas en Instagram.

A esto se han sumado varias personalidades, nacionales e internacionales, del espectáculo, deporte y política, quienes han utilizado sus cuentas en Instagram, Facebook y Twitter para denunciar lo que acontece en Venezuela.

Carlota Pérez (periodista venezolana que trabaja para el gobierno y cuyo nombre ha pedido ser cambiado por medidas de seguridad), tiene más de 5 años trabajando para un ente público, y ella misma asegura que a la hora de buscar información recurre primero a las redes sociales.

Por su parte, Maggie Chaivez, venezolana y a casi un año de vivir en Chile junto a su pequeña hija y su esposo, afirma que las redes sociales se han convertido en una especie de “buscador” para ella: “primero voy a las redes sociales y lo que me llame la atención pues lo corroboro en Google”, dijo.

Evidentemente el gobierno venezolano ha intentado meter sus manos para controlar el Internet, pero hasta ahora no ha tenido éxito. Sin embargo, recientemente la ex canciller venezolana, Delcy Rodríguez, y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), anunció que esta regulará el uso de las redes sociales en el país.

El objetivo es sancionar a quienes cometan “delitos de odio”, a través de una ley que regule “la emisión de mensajes de odio e intolerancia (y) fuertes sanciones cuando se esté en presencia de un delito de odio y de intolerancia”, dijo.

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