Tras el paso del devastador huracán María por Puerto Rico, los servicios de electricidad y de telecomunicaciones se cayeron.

Las autoridades de la isla aún están calculando los costos de lo que se espera sea un esfuerzo de meses, dejando a 3.4 millones de personas en total oscuridad.

A diferencia del impacto del huracán Irma hace unas semanas, donde decenas de miles de trabajadores de empresas de energía acudieron al estado de Florida poco después del paso del ciclón, las autoridades de Puerto Rico recién están evaluando los daños y los costos del huracán en la red de electricidad.

Por su parte, la Asociación Americana de energía Pública, expresó que era necesario terminar la evaluación de los daños, para luego enviar trabajadores y equipos de las empresas de energía.

“Hay mucha logística para coordinar”, dijo Mike Hyland, vicepresidente senior de los servicios de ingeniería. “Necesitamos saber dónde se alojarán los empleados y si podemos garantizar su buena salud y seguridad”, sostuvo.

La reinstalación será un desafío para la empresa pública de energía PREPA, que se declaró en bancarrota y que ha recibido críticas frecuentes de los puertorriqueños por los habituales cortes de luz y por cobrar tarifas más altas que otros estados de Estados Unidos, como Hawái.

Evaluaciones preliminares sugieren que el 55 por ciento de los cables de transmisión eléctrica están destruidos y un 91 por ciento de la red de telefonía móvil está fuera de servicio.

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