Más de un millón de niñas y adolescentes en América Latina han sido víctimas de violencia sexual, convirtiendo a esta región como la segunda con mayor tasa de embarazos adolescentes en el mundo.

Incluso, Sudamérica es un territorio salvaje para las mujeres y niños, esto queda demostrado en los escándalos de violaciones sexuales que se han destapado en la parte baja del continente.

Uno de los casos que ha causado un gran eco ocurrió en Ecuador cuando cuatro profesores fueron señalados de abusar sexualmente de más de 100 menores que cursaban la educación primaria en Guayaquil.

O el brutal caso de una mujer que por 20 años fue violada por su padre y tuvo ocho embarazos como consecuencia de esto.

Sin embargo, en estos dos casos se pudo llevar a los presuntos culpables a los juzgados aunque, según la Asociación de Víctimas de Violaciones el 90 por ciento de los casos logran quedar en la impunidad.

¿Qué es una violación?

Para estar en el mismo canal, la definición de violación según la RAE es: Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.

Según el último reporte publicado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) titulado “World’s Woman 2016” reveló que el 35 por ciento de las mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia sexual.

Perú, en el ‘cuadro de deshonor’ en violaciones

Perú ocupa el primer lugar en América Latina donde se registran más denuncias por violencia sexual, mientras a nivel mundial ocupa el tercer puesto en el mismo rubro, según la organización que defiende los derechos de las mujeres, Defensoría del Pueblo.

Incluso la activista Diana Portal mencionó que sólo se está debajo de Etiopía y Bangladesh, donde las violaciones crecen porque las menores son casadas antes de los 15 años.

De manera anual 15 mil mujeres peruanas presentan una denuncia porque fueron agredidas sexualmente, reveló el Ministerio Público.

Sin embargo, la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) menciona que en Perú el 48 por ciento de los casos de violencia sexual no son denunciados por miedo.

La familia, el círculo donde más se agrede sexualmente

Retomando el estudio “World’s Woman 2016” el 56 por ciento de las mujeres que son agredidas sexualmente en América son menores de edad y el 40 por ciento son adolescentes de 16 hasta 18 años.

En el 46 por ciento de los casos el agresor tenía un vínculo familiar, mientras que el 28 por ciento el abuso viene de los padres.

Mientras que en el ámbito fuera de lo familiar, en el 21 por ciento de los casos se produjo en el domicilio de la víctima, el 15 por ciento en algún lugar de trabajo y otro 21 por ciento ocurrió en un caso de robo.

“Niñas-madre”

El Centro de Derechos Reproductivos (CRR por sus siglas en inglés) aseguró que los casos de menores embarazadas después de ser violadas en América Latina no suele tener difusión.

Esto se debe a que es un problema difícil de cuantificar, ya que muchas de las familias no denuncian debido a que el abuso viene del mismo seno familiar.

En este tipo de situaciones los bebés suelen ser declarados “de padre desconocido”, aseguró la CRR.

Aunque la mayoría de los gobiernos no llevan estadísticas sobre esto, la ONU sí, y señala que América Latina es la segunda región con más maternidad infantil después de África.

Organizaciones como el CRR atribuyen esto, entre otros factores, a los altos índices de violencia sexual, mientras que los expertos en salud que tratan con las “niñas-madre” confirman que la mayoría fueron violadas.

Impunidad en los casos

En América Latina al menos el 60 por ciento de las mujeres que han experimentado algún tipo de violencia sexual no ha pedido ayuda a las autoridades, de acuerdo con el estudio “World’s Woman 2016”.

Algunos de los factores que influyen para que las mujeres prefieran el silencio es por el temor a ser juzgadas por la sociedad, incluso en muchos de los casos se culpa a la víctima en lugar del agresor.

“En el imaginario colectivo se ha enquistado la idea de que son violadas o acosadas por la manera en que visten y por andar solas en la calle y a altas horas de la noche”, destacó la diputada mexicana Maricela Contreras.

La directora ejecutiva de la Fundación Mujeres por Colombia, Isabel Londoño, señaló que la solución a esta problemática es que exista una comisión especial para este tipo de delitos.

“El sistema ideal es un sistema donde haya jueces especializados en estos casos y donde estos se solucionen en poco tiempo”, propone Londoño.

Igualmente, aseguró que este cambio también debe de estar acompañado de una transformación social porque según ella, “algunos hombres creen que una forma de someter a la mujer es a través de la violencia sexual”.

Por eso es que si las mujeres no denuncian, “la violación seguirá siendo un acto tolerado por la sociedad”, concluye Londoño.

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