El PAN no puede presumir de unidad y cohesión. En la precampaña tuvo un saldo totalmente negativo.

Las imposiciones de amigos y de intereses en los cargos de elección popular por parte de Mauricio Vila Dosal, a través de la mano de Raúl Paz Alonzo, son el común denominador.

Ahí está la denuncia de aspirantes a diputados locales, hartos de las imposicisiones, señalaron la falta de democracia interna y exigieron una explicación al Consejo Estatal del partido sobre las razones en que se basaron para hacerlos a un lado.

La inconformidad tiene nombres: Domitilo Carballo Cámara, del Distrito XIII; Alonso Emmanuel Andrade, I; Roger Humberto Ávila Carrillo, XV; José Manuel Cauich Miam, VI; Omar David Pérez Avilés, III, entre otros. De un plumazo eliminaron sus aspiraciones.

La ruptura en Tizimín es evidente con la salida de José Mezo y su anunciado arribo a Morena. Con él se llevará a un número importante de panistas, dejando en la bancarrota al partido. El padre del exalbiazul fue alcalde de Tizimín, creó arraigo y mostró la ruta de la unidad.

La huella de la división está presente en Valladolid, donde la imposición rompió el piso que soportaba al panismo. La Alcaldía es el “hueso” que motivó la fuerte molestia, donde Lizbeth Medina, ex diputada, tuvo una aspiración legítima, junto con Enrique Ramos.

¿Cuándo en la historia reciente de la oposición se hubiera notado tanta falta de democracia, tanta inconformidad en las postulaciones? Los desprendimientos son el pan de cada día.

La más reciente fue en Conkal, al enfrentarse la exalcaldesa Elena Uicab con el actual alcalde Jorge Pérez Parra, futuro candidato a diputado.

La acusación es contundente: compró la candidatura por un millón de pesos. Y, de nuevo, la acusación es contra Paz Alonso y su jefe Mauricio Vila Dosal.

Los jóvenes panistas se han olvidado de la doctrina, han dejado la sotana y el crucifijo y lo han cambiado por las banalidades y la riqueza, por lo temporal.

El panismo en los municipios es reflejo de lo que pasa en la capital yucateca: inconformidad, imposición, hartazgo, acusaciones, compra de candidaturas, malas estrategias, choque de grupos e intereses malsanos.

Eso seguirá arrastrando a más expresiones de división. Está pendiente, por ejemplo, la fuga de Joaquín “Huacho” Díaz Mena en el oriente de la entidad, político con arraigo, que arrastrará a muchos seguidores. Iría por Morena.

Esto desbancaría a Paz Alonzo y se llevaría “entre las patas” a Mauricio Vila Dosal. Marcaría el fin de un partido que enarbolaba la doctrina por encima de cualquier cosa.

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